domingo, 27 de noviembre de 2011

Petirojo (Erithacus rubecula): desde el hide "La Sebera"

Foto 1
Foto 2
Foto 3
Foto 4

Bajo una apariencia amable se esconde un carácter tremendamente valiente y agresivo, que no permitirá que en su territorio haya ningún otro pájaro, incluso de otras especies. El rojo de su pecho es como un semáforo: cualquier otro rojo (aunque sea en una cartulina), será expulsado, tanto si es macho como si es hembra, salvo en la época en que buscan pareja, en la que lógicamente ambos sexos se aceptan. El canto, es también una forma de marcar el territorio: contra lo que ocurre en otras especies, tanto el macho como la hembra cantan, pero ambos sexos dejan de hacerlo durante la muda. Los sexos son indistinguibles por el plumaje.
La Foto 4 está hecha en el Parque del Real, en la Ciudad de valencia, simplemente paseando con la cámara en la mano. No son demasiado confiados a pesar de su territorialidad